EN EL AMOR NO HAY TEMOR



"Viniste a Mí queriendo discutir tus pecados, pero tus pecados no son de interés para mi. No mires tus pecados; mira, más bien, mi rostro y la herida en mi costado. Mira las heridas en Mis manos y en Mis pies, y recibe de ellas las corrientes de gracia que sanarán las heridas del pecado, y lo purificará, y hará que se conviertan en signos del triunfo de Mi misericordia en ti.

No niego el pecado. Lo conozco en toda su fealdad y horror. Conozco el pecado por haber nacido, llevando las consecuencias de ello en Mi carne, y por haber permitido que desfigurara Mi rostro, convirtiéndome en un objeto de desprecio por el cual los hombres desviaron su mirada..."

¡Ternura infinita! Dulce Jesús, tu AMOR hecha fuera el TEMOR, porque tu AMOR es más grande que cualquier debilidad y TEMOR que pueda haber en mi.





In Sinu Jesu
Sábado 12 de Enero del 2019

5 comentarios:

carmen estany dijo...

La imagen es impresionante.Pensar que Jesús padeció con paciencia una pasión y muerte en cruz tan cruel para mi salvación,hace que sienta vergüenza de mi poca fe. El texto es precioso pues en él, habla de su misericordia.
Jesús pasa por encima del pecado y va directo al corazón;sabe que si su muerte nos conmueve estamos salvados ¿como ofender a quien ha dado la vida por mi?
¿como temer a quien nos acaricia y nos trata con dulzura?
Hay que mirar más a menudo la cruz del Señor y dejar que la corriente de gracia
sane las heridas provocadas por el pecado.
Gracias hermana
Un abrazo

María C. dijo...

Querida Carmen, tu compartir me ayuda mucho. Es enriquecedor y me hace meditar aún más en el amor de Cristo.

Muchas gracias por tu presencia y por tu amistad. Un fuerte abrazo, hermana.

Bienaventurada dijo...

El perfecto amor echa fuera el temor, Dios es amor y cuando lo tenemos a El, no hay nada que temer!!! Siempre conmueve mi corazón el sacrificio de Jesús en la cruz, quien pago por mi y otros sin esperar nada y sin merecerlo. Por gracia somos salvos. Un abrazo. Bendiciones

María C. dijo...

Querida, hermana Bienaventurada, a mi también me conmueve enormemente el sacrificio de nuestro Jesús. Amemos le mucho, que solo con amor podremos pagarle. Un fuerte abrazo.

Marian dijo...

Querida hermana. Gracias por tu compartir.
Contemplando a Cristo crucificado, mis lagrimas
salen solas, tanto dolor, tanto olvido de sus
predilectos, de sus amigos.

No hay temor, sino amor y deseos de reparación.
En esta contemplación.

Dios te bendiga. Un fuerte abrazo.